La decisión permite al gobierno de Donald Trump acelerar la expulsión de personas que ingresaron a Estados Unidos bajo programas de libertad condicional humanitaria
Una corte de apelaciones de Estados Unidos respaldó la decisión del gobierno de Donald Trump de cancelar la protección contra deportaciones que tenían alrededor de 750 mil migrantes que ingresaron al país bajo programas de libertad condicional por razones humanitarias.
El grupo está integrado por personas que entre 2020 y 2024 recibieron autorización para entrar a Estados Unidos ante situaciones como urgencias médicas, persecución del crimen organizado y otras circunstancias consideradas humanitarias. Aunque no existen datos públicos sobre sus nacionalidades, entre los beneficiarios se encuentran migrantes que huyeron de la violencia en México, principalmente de Guerrero y Michoacán.
Con el respaldo de la corte de apelaciones, los tribunales migratorios pueden avanzar con procesos de deportación expedita mediante las llamadas “audiencias colectivas”, en las que se revisan alrededor de 50 casos al mismo tiempo. Los migrantes ya habían presentado sus evidencias al ingresar al país y ahora no pueden incorporar nuevas pruebas durante estas audiencias.
El programa de libertad condicional humanitaria permitía a personas con pasaporte vigente, pero sin los requisitos para obtener una visa, ingresar a Estados Unidos por periodos renovables de dos años cuando contaban con un patrocinador que respaldara sus gastos. La medida buscaba atender casos de personas que permanecían en la frontera mexicana bajo el programa “Quédate en México” y, una vez dentro de Estados Unidos, podían solicitar asilo.
Trump canceló el programa el mismo día que regresó a la Casa Blanca. Aunque una corte federal suspendió temporalmente esa medida, una corte de apelaciones posteriormente avaló las deportaciones expeditas. La decisión también alcanza a grupos de cubanos, nicaragüenses, haitianos y venezolanos que ingresaron bajo mecanismos de libertad condicional humanitaria. Entre ellos, los cubanos mantienen una excepción debido a que pueden solicitar la residencia permanente después de cumplir un año y un día en Estados Unidos.






