Las políticas arancelarias impuestas por Donald Trump están generando preocupación en la industria de bienes esenciales en Estados Unidos. Entre los productos más afectados se encuentra el papel higiénico, cuyo suministro depende en gran parte de la importación de pulpa de madera blanda de Canadá.
En marzo, se confirmó un arancel del 14 % a la madera blanda canadiense, con planes de aumentarlo hasta un 27 %, e incluso podría superar el 50 %. Esto amenaza la disponibilidad de pulpa kraft blanqueada de madera blanda del norte (NBSK), un componente clave en la fabricación de papel higiénico y toallas de papel. Actualmente, Estados Unidos importa cerca de 2 millones de toneladas de NBSK de Canadá, lo que representa una parte fundamental de la materia prima para estos productos.
Jean-François Samray, director del Consejo de la Industria Forestal de Quebec, explicó que la industria maderera opera bajo un esquema de competencia pura, lo que significa que cualquier cambio en los costos tiene un impacto inmediato en la producción. “Los aserraderos no pueden operar a medias: o trabajan a máxima capacidad o se detienen por completo”, señaló Samray.
El posible cierre de aserraderos en Canadá reduciría el suministro de astillas de madera, afectando la producción de pulpa. Frederic Verreault, de Les Chantiers de Chibougamau, destacó que las fábricas estadounidenses han utilizado esta materia prima durante décadas y que cambiar de proveedor o fórmula no es una opción sencilla sin comprometer la calidad del producto.
Si el suministro de pulpa se ve afectado, es probable que los consumidores enfrenten precios más altos o incluso escasez de papel higiénico, en un escenario similar al de la crisis de compras de pánico en 2020.
Otros productos bajo presión
El impacto de los aranceles no se limita al papel higiénico. El incremento del 25 % a productos mexicanos y canadienses, y del 20 % a bienes chinos —tras un ajuste del 10 % al 20 % en marzo, según BBC News Mundo—, también está encareciendo artículos de consumo diario.
Entre los productos afectados se encuentran la cerveza mexicana, el tequila, el whisky canadiense, los aguacates y el jarabe de arce, un alimento básico en muchos hogares estadounidenses. Además, la industria automotriz enfrenta un golpe considerable: TD Economics estima que el precio promedio de un automóvil podría aumentar en 3,000 dólares debido a los aranceles.
El sector energético también está en la mira, ya que el 61 % del petróleo crudo importado por Estados Unidos proviene de Canadá. Aunque su arancel es menor, del 10 %, podría impactar en los precios del combustible.
Trump ha justificado estas medidas alegando que ayudarán a frenar la inmigración ilegal y el tráfico de drogas como el fentanilo, pero economistas advierten que el costo recae en los consumidores estadounidenses. Según un informe de Tax Foundation, estas tarifas comerciales podrían costar a cada hogar estadounidense al menos 830 dólares en 2025, casi el triple de lo que han representado hasta ahora.
La inflación también se ve afectada. La Reserva Federal, en su Libro Beige del 5 de marzo, reportó un “aumento moderado” en los precios y expresó preocupación por nuevos incrementos debido a los aranceles.
Ante estas medidas, Canadá, México y China han respondido con impuestos propios a productos estadounidenses, escalando la guerra comercial. A medida que esta disputa altera las cadenas de suministro globales, el panorama sigue siendo incierto para los consumidores, quienes no solo podrían pagar más por el papel higiénico, sino también enfrentar cambios en la disponibilidad de productos esenciales en un mercado cada vez más interconectado.